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  • 03

    ¿Qué hacer en verano?

    22 de junio, 2017 |

    Según la RAE el verano es la «época más calurosa del año, que en el hemisferio septentrional comprende los meses de junio, julio y agosto. En el hemisferio austral corresponde a los meses de diciembre, enero y febrero».

    Acaba de llegar el verano y ya estamos en proceso de deshidratación por aire-fuego. Posiblemente en unas semanas seamos uvas pasas.

    Pero también es la estación del año con la que todos nos ilusionamos con tiempo libre, planes, viajes y reencuentros con los amigos del pueblo.

    ¿Cuando tienes vacaciones?» «¿Dónde te vas?» «No tengo vacaciones» «Me voy a Tailandia» «¿Irme? No tengo pasta » «Hemos alquilado una casita rural en el Algarve con los colegas» «¿Vacaciones? ¡Ya estoy de vacaciones todo el año! ¡Lo que quiero es currar!»…

    Los veranos son como las vidas, muy diferentes, pero veranos son.

    ¿Qué hacer en verano? Aquí os dejamos una lista de cosas que podéis hacer ( o no )

    1. Aprovechar para leer y releer.

     

     

     

     

     

     

     

    2. Ordenar el disco duro y organizar todas esas fotos que haces durante el año y se pierden como lágrimas en la lluvia.  

     

    3. Componer tipografías con elementos de la naturaleza.

     

     

    4. Caminar por la orilla del mar. Coger cristalitos verdes pulidos.

    5. Leer revistas Vogue para luego realizar un bonito collage con ellas.

                            @srt_sara

     

    6. Ordenar tu estudio, ordenar tu escritorio, ordenar tu casa, ordenar tu armario, ordenar tus libros, ordenar tu vida. Hacer listas.

    7. Husmear por los contenedores para localizar un muebles viejunos que luego restaurarás… O no.

    8. Enmarcar alguno de esos carteles que tienes ahí guardados. Y colgarlo.

    9. Beber cervecitas a la vora del mar. O a la orilla de un río.

    10. No entrar en Facebook. Ni en Instagram. Ni en Twitter. Apagar el movil.

    11. Realizar una serie fotográfica de ‘algo’… ( Los de pies en la playa no se vale )

    12. Pasear por cualquier ciudad fotografiando aquellos rótulos que te gusten. Mercerías, pollerías, reparación de calzado...

    13. Modelar con barro a lo Patrick Swayze en Ghost

    14. Aprovechar para hacer un curso online de ese programa que no acabas de controlar. (Sketch, bienvenido a mi mundo)

    15, Ver exposiciones tolrato.


    LA INVENTIVA EN EL PAISAJE. ASIER BIOTA Emotion Artgallery


    ARTE/MÚSICA NOCHE ELECTRO-FOTOGRÁFICA Institut Français, 20:30


    DACTILOSCOPIA ROSA Naves Matadero

     

    16. Hacer cosas con madera.

    17. Escribir una carta a mano y enviarla.

    18. Caminar sin rumbo por tu ciudad a la caída del sol cual  flâneur parisino.

    19. Ir al cine de verano Mecal Air o al Autocine.

    20. Quedar con los amigos, sin planes, sin horarios. Y sin móviles.

    21. Bañarse en un río, tirarte a bomba en una poza de agua fresquísima. ( ¡Soria, ya vamos!)

    22. Ir a un concierto al aire libre.

    23. Montar en bici. Sestear en la hamaca, debajo de un pino, en el césped de un parque .

    24. Hacer el pino bajo el agua.

    25. Caminar descalzo, comer con las manos, hornear un pan receta de El Comidista

    26. Plantar algo y regarlo para oler a tierra mojada, si puede ser un huerto, pues mejor.

    26. Preparar unas brasas. Con madera de naranjo. Y unas ramitas de romero.

    27. Espantar moscas. Ver la vuelta ciclista. Discutir de política con tu cuñado.

    28. Bailar al son de una orquesta hortera que viaja de pueblo en pueblo para llenar de música pachanguera las plazas.

    29. No hacer nada que no quieras hacer.

     

    ¡Feliz Verano!

     

    :-)

     

  • 03

    Mussol

    09 de mayo, 2017 | Arquitectura

  • 03

    La Masía

    04 de mayo, 2017 | Arquitectura

     

     

  • 03

    Cabanes als Arbres

    04 de mayo, 2017 | Arquitectura

    Hay algo mágico en el hecho de dormir en un árbol, nos devuelve a nuestra infancia, al sueño de tener una cabaña. Si vas con niños les harás felices; si no, te harás feliz a ti mismo cumpliendo ese anhelo de ser un Robinson Crusoe que cualquier persona de bien ha sentido alguna vez.

    Sumergidas en un océano de ramas en el corazón del bosque, diez cabañas de aspecto rústico y confortable se camuflan a la perfección entre el follaje, cada una con su respectivo nombre de pájaro.

    Diferentes entre sí aunque con aspectos en común: 30 metros cuadrados de superficie, diez de ellos a modo de terraza, articulados en torno al tronco de un árbol, que constituye el eje de estos nidos.

    Las cabañas arropan al visitante en madera, follaje y trinos, y pueden ser románticas o pueden ser un juego, o todo a la vez.

    Una fantasía accesible.

     

     

    ++

     

     

    ç

     

     

     

  • 03

    Siempre nos quedará Detroit

    09 de abril, 2017 | Viajes

    Detroit se ha convertido desde hace unos años en el paraíso de los buscadores de ruinas. El Edén de la fotografía de espacios urbanos decadentes, escenarios ruinosos en una ciudad que, apenas hace cincuenta años, era una poderosa urbe industrial. Desde 1970 sufre una especie de Katrina a cámara lenta acelerado por el declive de la industria automovilística.

     

     

    Detroit es también el perfecto ejemplo para artistas que quieren ver con sus propios ojos el fenómeno de las shrinking cities, ciudades que caen en decadencia económica y ven cómo la población huye en masa ante la falta de oportunidades, dejando tras de sí un paisaje de impresionantes casas victorianas abandonadas.

     

    Y es que Detroit es el nuevo Berlín. Un hervidero de ideas, escena musical -la mítica Motown nació aquí- y jóvenes artístas plásticos que okupan por toda la ciudad o escritores que viven gratis en casas estupendas gracias a inciativas como ésta.

     

     

     

    Además, Detroit es protagonista de un buen puñado de pelis:

    1) Solo los amantes sobreviven (2013). Jim Jarmusch rueda en un Detroit nocturno y devastado una de las películas más elegantes sobre vampiros que he visto nunca, con Tilda Swinton de prota. Y qué final, que música. Qué todo.

    2) Lost river (2014) es la primera peli en la que se estrena como director Ryan Gosling y lo hace con mucho estilo, y rindiendo homenaje quizá demasiado evidene al gran maestro David Lynch.

    3) It follows (David Robert Michell, 2014). Detroit como escenario de fondo, intentando fingir una normalidad perturbada por seres muy chungos que vienen a por nosotros. Detroit es un personaje más de ésta peli retro- futurista.

     

     

    De hecho, esta atracción por la ciudad y su situación de declive ha llevado también a que sea un símbolo como laboratorio urbano. Diferentes planes han llamado la atención buscando soluciones para la ciudad: reaprovechar los espacios en desuso como huertos urbanos ( el ayuntamiento los alquila a sólo un dólar ), mercados donde vender tu producción agrícola, desarrollar un programa masivo de destrucción de barrios abandonados, etc.

    Un laboratorio donde experimentar soluciones para espacios urbanos sin vida, el lugar perfecto para la elucubración teórica y la puesta en marcha de propuestas creativas para recuperar un lugar sumido en el letargo. Detroit está creando oportunidades para emprendedores sociales.  Así que ¿Por qué no nos vamos a Detroit?

    Podemos comprarnos casas de dos plantas con jardín y cientos de metros cuadrados por unos pocos miles de dolares. Podemos cultivar eco, bio, hacernos veganos. Podemos lanzarnos a cruzar el charco a bordo de un Boeing 747. Seremos la nueva versión de los tripulantes del Mayflower, colonos laboriosos dispuestos a todo.

     

    Hagamonos, detroitistas, ¡empecemos una nueva vida!

     

     

     

    * Reportajes fotográficos sobre la decadencia de Detroit:

    – The ruins of Detroit. Yves Marchand y Romain Meffre

     Ruined Nation. Carissa Russell

    – The remains of Detroit. Sean Hemmerle

    The fabulous ruins of Detroit. Lowell Boileau

    Detroit: the troubled city. Bruce Gilden

     

     

  • 03

    El cine que es de todos

    10 de marzo, 2017 | Cine, Emprender

    En el 2012, la sala Renoir de Palma de Mallorca echaba el cierre tras 15 años proyectando pelis. La ciudad se quedaba así sin su única cartelera en versión original. El cine más independiente y con subtítulos ya no era negocio y el mercado dictaba sentencia de muerte. O eso parecía.

    Al poco de conocerse la noticia, cerca de 2.000 cinéfilos se movilizaron para rescatar las cuatro salas, hacerlas suyas y mantener encendida —con romanticismo y fuerza de voluntad — la bombilla del proyector. El antiguo propietario puso el primer granito de arena —regalarles las máquinas de proyección—, y la idea loca de que la ciudadanía se adueñara del cine empezó a tomar forma.

    Gracias a 2.000 activistas soñadores, el proyecto se hizo realidad y echó a andar en pocos meses. El grito original de ‘Salvem els Renoir!’ dio paso a una red organizada Asociació Xarxa Cinema, que gracias a un sistema de cuotas de socio aseguraban la viabilidad del proyecto. Economía circular, autogestión y resilencia en toda regla. Querían cine de calidad y en versión original.

    Cineciutat enciende sus bombillas a diario con una programación elegida en asamblea y por sus socios. Títulos menos comerciales que en el resto de salas y reposiciones del cine de antaño. Y la posibilidad de ver los Goonies o El halcón maltés en pantalla grande.

     

    Puro amor.

     

     

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